Familia PawMark
Construido a partir de la vida cotidiana compartida con los perros.
Construido a partir de la vida cotidiana compartida con los perros.
PawMark comenzó en el momento en que me di cuenta de que quería a mi perro conmigo a todas partes.
En el supermercado, en los parques, en los restaurantes, en las reuniones... no quería que se quedara sola. Fue entonces cuando me di cuenta de que Arepa no era solo mi perra. Era familia. Era compañía.
La arepa no se ajusta al estereotipo que la gente suele esperar.
A pesar de ser una pitbull, es tranquila, mansa y lenta por naturaleza. Le encanta dormir, tumbarse al sol, descansar junto a la ventana y estar cerca. No es exigente ni inquieta, simplemente está presente y en silencio. Inteligente, observadora y profundamente cariñosa a su manera.
En casa, Arepa siempre está ahí. Dondequiera que esté, está cerca. Y cuando el día no nos deja mucho tiempo juntas, las noches se convierten en nuestra forma de ponernos al día, compartiendo el mismo espacio, la misma calma. No es una presencia decorativa. Es compañía.
Arepa no es un símbolo creado para PawMark. PawMark existe gracias a ella. Vivir con ella me enseñó la responsabilidad, la paciencia y la consciencia que requiere cuidar de verdad a un perro, especialmente a uno con un pasado. El trato que recibe Arepa es el estándar que PawMark representa: calma, dignidad, respeto y un cuidado que va más allá de las apariencias.
La vida con Arepa sigue un ritmo tranquilo y estructurado. Nuestros días se basan en necesidades sencillas: tiempo para salir, momentos para jugar, estimulación mental para mantenerla equilibrada y espacio para descansar. Nada se siente apresurado ni forzado. Es una rutina basada en el cuidado y la presencia.
Recorremos el mundo juntos. Caminamos al mercado, nos sentamos en un restaurante, pasamos tiempo en lugares donde los perros son bienvenidos. Arepa no exige atención. Se queda cerca, tranquila, descansando a mi lado. Los paseos cambian según el día —a veces largos, a veces cortos—, pero siempre son intencionales, siempre compartidos.
La mayor parte del tiempo, simplemente estamos juntos. Viendo una película, sentados tranquilamente mientras se pone el sol, compartiendo un café o una copa de vino. Una arepa cerca, en paz. Lo que compartimos no es actividad ni emoción, sino tiempo. Y eso, más que nada, define la vida en común.
PawMark está diseñado por personas que viven la vida junto a sus perros, todos los días.